En mi opinión, la política forestal dominicana descansa sobre tres pilares principales: a) Permitir el manejo sostenible del recurso forestal nacional a través de los Planes de Manejo Forestal Sostenibles (PMFS). b) Incentivar la reforestación comercial y de conservación de áreas deterioradas (Quisqueya Verde, programas localizados, proyectos con apoyo internacional, etc.) y c) Respaldar sistemas de compensación e incentivos que apoyan el fomento forestal y la deforestación evitada a través de «Pagos por Servicios Ambientales (PSA)» directos o indirectos, sobre todo en zonas de recarga hídrica.

La combinación de estas medidas ha dado buenos resultados y se evidencia en: a) Más de 75,000 hectáreas han sido plantadas en los últimos 30 años por el sector privado con auxilio del gobierno, b) Más de 60,000 hectáreas están bajo PMFS, c) Más de 200 pequeñas industrias operan con madera procedente de aprovechamiento local, d) El 20% del consumo nacional de madera es producido localmente (Se estima que es el punto más alto de la historia forestal reciente que importa aún US$300 millones por año), y e) Se estima en 40,000 los empleos directos que hoy genera el sector forestal nacional.

Falta a nuestro entender un mayor respaldo financiero del presupuesto nacional (Medio Ambiente recibe menos del 1% del PIB) para fortalecer algunos aspectos importantes del sector forestal nacional y verlo convertirse en un verdadero pilar de la economía, meta infalible de todo sector productivo. Los principales desafíos pendientes en este momento histórico son: a) Contar con un plan de ordenamiento territorial forestal (mejor si a nivel municipal). b) Desarrollar un sistema de registro y catastro forestal. c) Contar con una Ley especial de incentivos al fomento y a la industria forestal. d) Contar con un cuerpo de ingenieros, técnicos y vigilantes adecuado a la época tecnológica y del conocimiento en que hoy vivimos. e) Contar con un sistema financiero especializado para el fomento forestal (los bancos no le prestan al sector), y f) Contar con una agenda nacional con metas y resultados claros y medidos periódicamente (M+E).

La historia forestal indica que las prohibiciones y las políticas económicas desacertadas, motivarán lógicamente a los propietarios de terrenos boscosos a buscar un cambio de uso de suelos y otras alternativas de producción. En 1967 el cierre de las operaciones forestales provocó el mayor aumento que ha tenido la agricultura y la ganadería de montaña en La Sierra. En los 80s una nueva prohibición generó el mayor número de incendios forestales de la historia nacional. Las experiencias implantadas por el Plan Sierra en 1980, recomendadas y motivadas por expertos Suecos (donde sí se sabe manejar los bosques naturales), fue la cuna donde se inició el Manejo Forestal Sostenible en la República Dominicana. El Plan Sierra implementó para ello, Planes de Manejo Particulares (PMF familiares) y Planes de Manejo Multifamiliares (La Celestina). El concepto en ambos casos era simple: «devolverle al bosque el valor económico que se le había desconocido». Desde entonces, varios gobiernos y programas han seguido la tesis y 35 años después, estamos comenzando a ver cómo se comienza a revertir la pendiente de la curva de deforestación en el país.

El sector forestal sufre aún de debilidades en su estructura, pero es totalmente claro y consistente, que el manejo forestal comercial de los bosques naturales, ha sido la clave para preservar los reductos boscosos que quedó del pasado y la base que motiva a seguir fomentando las plantaciones que hoy generan riquezas, empleos y una mejor cobertura forestal en toda la geografía nacional.

Humberto Checo

23 agosto 2015